Madrid, 26 de enero de 2016.
El cine es un reflejo permanente de la evolución social, política cultural e histórica que, inevitablemente, forma parte inexorable de nuestra memoria colectiva. La Fundación Wellington ha organizado el coloquio ‘La Ilusión del Cine’, contando con las grandes figuras del cine español, como el autor literario, director guionista y productor José Luis Garci; Victoria Vera, una de las actrices más notables de nuestra escena; y Eduardo Torres Dulce, ex Fiscal General del Estado y crítico cinematográfico.
Al acto han asistido diversas personalidades del mundo del cine, el teatro, la cultura, la empresa, jurídico y la política; que tras las palabras de bienvenida de la Secretaria del Patronato de la Fundación Wellington, Maria Pilar Moratiel, han participado de un interesante análisis moderado por la periodista Ana Samboal, sobre el pasado y el presente del cine. Un recorrido al que debemos prestar especial atención:
Según José Luis Garci: ¨El cine debería estar en el Museo del Prado, pues son creaciones de permanencia infinita¨, el cine es creación del hombre, y por tanto, arte. Especialmente el cine clásico del siglo XX. Y es que el cine es como la vida misma: -“Somos testigos de la realidad y la vida a través de él. Hay amor, desamor, muerte, vida”. Esto nos lleva en muchas ocasiones a la nostalgia. Garci advierte que el siglo de oro cinematográfico no volverá, no obstante, permanecerá siempre, como una fuente inagotable de talento, creatividad y realismo.
Victoria Vera afirmó con rotundidad: “Mientras hay cine hay vida”. En su opinión, el cine ha sabido coexistir hasta la actualidad con el resto de las disciplinas. La industria comenzó en Estados Unidos, y posteriormente en Europa. Por primera vez, en el siglo XIX aparecía un nuevo invento capaz de cambiar y revolucionar el panorama social y cultural. Hoy es capaz de captar la visión, la ilusión y la realidad: -“Desde los ilusionistas y los acróbatas de finales del XIX, a los revolucionarios de la “nouvelle vague”, hasta nuestros días, recogiendo en el tiempo y el espacio la historia, que es inherente a la vida misma”
Eduardo Torres Dulce, aludió a una de las mejores definiciones del cine, acuñada por Garci: -“El cine es una vida de repuesto”, y al mismo tiempo un ¨oasis¨ en el mundo que nos rodea. Según Torres Dulce, el origen del cine se encuentra en la ‘Alegoría de la Caverna’ de Platón, esa cueva cuyos habitantes ven plasmada la realidad exterior a través de las sombras, la interpretación, la imaginación y los sueños. El ser humano, desde su hábitat en tribu, ha necesitado las historias, rodeándose en una sala, escuchándose los unos a los otros atentamente. Algo poco habitual. De algún modo, el cine es similar, pues nos reunimos en esa ‘caverna’ para ser testigos de esa historia en libertad y colectividad. Esto posibilita el construir nuestro futuro y por tanto seguir adelante: -“Como decía Oscar Wilde, el arte imita a la vida y la vida imita el arte”. El cine es ilusión, evasión y diversión; casi incluso en paralelo con los tres fines inexorables del periodismo: informar, formar y entretener; cuando esto se rompe, se crea un vacío. El cine es inclasificable, pues una vez el creador expone su obra, pasa a propiedad de las gentes, a través de héroes, personajes misteriosos, momentos mágicos que nos permiten imaginar, soñar. El cine es fundamental en nuestras vidas, y así lleva siendo durante 150 años.
Fue una noche donde la ilusión congregó a más de trescientos asistentes, entregados al debate.








