El pasado 19 de julio, Andrés Palomo Aranda, alumno del último Curso de Sumiller de la Cámara de Comercio, ha sido distinguido como el mejor de su promoción en un examen de excelencia compuesto por tres ejercicios, celebrado en el Hotel Wellington con el apoyo y patrocinio de la Fundación Wellington.

Inauguró el acto la directora de la Fundación, Silvia Gutiérrez, quien afirmó que: ¨Es un honor para nosotros acoger un año más, la prueba de Excelencia de Sumilleres, en esta ocasión la vigésimo cuarta edición. Es pues, un curso veterano y muy prestigioso, que responde a las necesidades de formación del Sumiller; un oficio muy antiguo y complejo, que al igual que todas las especializaciones, necesita de una extraordinaria cualificación y requiere un constante aprendizaje, por las tendencias actuales del mercado hostelero, y la demanda creciente del sector servicios, que fluctúan a una velocidad a veces vertiginosa que obliga al sumiller a estudiar, aprender y poner en práctica continuamente nuevos aspectos de su oficio y adquirir una amplia formación, para la cual es asimismo imprescindible la práctica diaria .
Es una profesión al alza ya que la cultura del vino, se ha convertido en un factor importante para incrementar el valor añadido de la restauración, y diferenciar nuestro modelo turístico.

Asimismo dio la enhorabuena a los directores, al cuadro de profesores que impartió el curso, y a los alumnos finalistas, que compitieron por el título de ¨Excelente¨, a los que deseó mucha suerte .

El Sumiller Excelente 2017 trabaja en la actualidad en el restaurante Numa Pompilio, del grupo “Paraguas” y compitió junto a otros dos destacados compañeros de curso: Beatriz Manzanares, del Restaurante Quique Dacosta, y con Iván Mateos, del restaurante 99 Sushi Bar;
El Jurado, compuesto por 20 profesionales del sector de la formación y la hostelería y la directora de la Fundación Wellington, evaluó a los tres alumnos finalistas con una cata de cinco vinos, el descorche, y decantación de un tinto y apertura y servicio de un espumoso, así como el maridaje de un menú con distintos vinos españoles e internacionales, así como el estilo en la ejecución de cada una de las pruebas.

El¨ sumiller excelente¨, subrayó al término del examen que la prueba más difícil sin duda era la cata , “porque es la primera, donde más nervios y tensión tienes, y es toda una cura de humildad porque lo que te parece muy evidente luego no lo es”. El segundo ejercicio le sirvió a Andrés Palomo para relajar nervios “ya que forma parte de mi trabajo diario”. La tercera de las pruebas “es cuestión de lógica y sensatez” para recomendar un vino al menú de siete platos propuesto, indicó Palomo.

La Escuela de Hostelería de la Cámara de Comercio de Madrid cuenta con gran prestigio entre los profesionales del sector, sobre todo en lo que respecta a los cursos de vinos. Prueba de ello es que sumilleres de gran prestigio nacional e internacional se formaron en las aulas de esta Escuela de Hostelería. Es el caso de Mónica Fernández, titulada como sumiller y maître por la Cámara de Madrid, que ha sido elegida mejor sumiller del mundo por la Academia Internacional de Gastronomía este año. El primer restaurante español en abrir sus puertas en EE UU cuenta con una experta vinícola formada también por la Cámara de Madrid, María Ortíz.

 

Fundación Wellington
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